lunes, abril 30, 2012

apuntes de psicología: Adicciones



Apuntes de psicología: Adicciones
-“No importa lo que la historia ha hecho del hombre, sino lo que el hombre hace con lo que la historia ha hecho de él” . Jean Paul Sartre.
“... al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa, la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino”.  Prof. Dr. Víktor Frankl

Existe bibliografía y a disposición en Internet acerca de la definición del término adicción. Desde el punto de vista médico, desde la OMS, desde las distintas propuestas terapéuticas que ofrece el medio.
Acerco unos apuntes: Decidí tomar desde la etimología, adicto/addictus:”pegado a”. En la antigüedad existían señores adinerados (patricios=clase privilegiada), que prestaban dinero a quienes no tenían (plebeyos), una especie de usura. En esta situación de desigualdad, estaban quienes podían administrar el dinero, otros decidían gastarlo en cuanta cosa se les presentaba y llamara su atención. Cuando no podían “devolver” ese dinero, debían pagar con la medida extrema: la esclavitud. Es por esto que se hace abarcativo, el término adicto, más allá de las drogas, alcohol, a las que y desde una mirada “moral”, quedó circunscripto, para pasar a definirlo en tanto “quedar pegado a”, como sinónimo de esclavitud, de la que cuesta salir. Entonces estaríamos en mejores condiciones de acercarnos a la palabra addictus, adjudicado, entregado, esclavo, pegado a: y cada uno elaborará la larga lista de sus adicciones, pegado a la lectura? A Internet, a drogas, psicofármacos, al sexo, a las relaciones, al trabajo, al dinero, todo aquello que nos toma, y no podemos renunciar, al menos en la inmediatez. Quedar esclavos/perder la libertad. Es decir conductas en las que quedamos esclavizados, con consecuencias. La prensa toma a borbotones, y de modo no sistematizado la temática, y abunda en ejemplos y soluciones mágicas, a punto tal de creer que una vez que se definió, ya está resuelto, es como creer, en el campo de las matemáticas, que cuando aprendimos que 2+2 es 4, ya hemos aprendido a sumar. Podemos decir que lo hemos resuelto, cuando sumamos sin siquiera darnos cuenta. Señalando en este caso, un signo de crecimiento/madurez, para poder seguir luego con las demandas que la vida nos presenta. Dejar de estar detenidos. Desde este punto de vista, a veces sólo sabemos o tenemos como única señal: el síntoma. En un comienzo el síntoma actúa como indicador de que “algo está pasando en nosotros”, y comienza una etapa de “diálogo con nosotros mismos”, a veces comparándonos, antes estaba delgada, ahora no lo estoy, y puede iniciarse allí, una tarea “cuerpo a cuerpo”, en la cuál la batalla se considerará ganada cuando llegamos a la medida que consideramos adecuada. Otras veces sólo pateamos para adelante, el “secreto” que encierra el síntoma. Los síntomas son populares, el secreto que encierra, es individual, sólo una interpretación tiene, y es personal. Y vemos con un poco más de claridad, que podemos quedar pegados a una dieta, es decir, hemos perdido lo que de natural encierra el comer. Y entonces pasa de un sitio a otro, esto que el síntoma encierra de sabiduría y está en su esencia. El psicofármaco, nos proporciona a veces un descanso, ante la inminencia o el
estallido que representa la pérdida de la salud, en tanto pérdida de la espontaneidad que las situaciones requieren para su resolución, a modo de ej. trastorno del sueño, todo aquello que deja de suceder espontáneamente, para pasar a requerir de nosotros un esfuerzo de conciliación. Con la medicación podemos dormir, aunque no sin requerirnos un esfuerzo de sostén de la misma, no olvidar de tomar el medicamento, pues ante la sóla sospecha que podría esto haber dejado de suceder, ni siquiera podemos “espiar” y ver qué ha sucedido. También en las relaciones amorosas, aquello que debiera ser vivido espontánea y naturalmente, requiere de nosotros un esfuerzo semejante? Cómo es que tal persona me irrita, tan sólo porque no cumple mis deseos?, es decir hemos perdido la necesaria espontaneidad de la negociación que se requiere con nosotros y en las situaciones sociales. Claudica, o exige un esfuerzo a punto tal de “quedar hipotecados, como el término adicto lo señalara. Como crecimiento de nosotros y en los otros. Quién está leyendo este apunte, sabe que tuvo un primer síntoma que lo hizo llegar hasta aquí. Introducimos entonces otro término que quizás también sea de utilidad: cambio. Tomo como acercamiento la definición de Liliana Mizrahi
comenzaremos por definir Cambio. Cambio es transformación, metamorfosis. La evolución natural de cualquier individuo es una sucesión ininterrumpida de cambios, pequeños, grandes, cuya metabolización y asimilación es fundante del sentimiento de identidad. Sin duda cambiar es experimentar satisfacciones y sufrimientos.
Quién ha hecho el primer grado de la primaria y lo recuerda, sabe que algunas decisiones no requieren de nuestra aceptación. Amablemente quienes nos rodean intentarán explicarnos que a pesar de, considerar que estaría proporcionándonos alguna incomodidad, es necesaria. El gusto y el placer por el crecimiento que ello representa, nos ofrecerá en algún momento satisfacciones de distinto grado, en especial la libertad que ofrece el conocimiento. Todo aquello que conocemos, nos hace libres. Cada conocimiento que incorporamos nos acerca a la noción de libertad, tan preciada por el ser humano. Desde este punto de vista, el síntoma es posibilidad de conocimiento. De conocimiento de nosotros mismos. Es esperanza, abre puertas. “el síntoma es un enemigo? como en principio se lo piensa?, a veces se lo intenta esconder, que no se vea, que se calle, que no hable. Se presenta como enemigo, en tanto y en cuanto el malestar que nos proporciona. La perspectiva esperanzadora, es que sin embargo, y a pesar de todo, encierra un conocimiento de nosotros que está a disposición, abre un nuevo diálogo: en el proceso de aprendizaje de nosotros, podremos dejar de sentir dolor/estar detenidos. Podemos entender. Podemos ponerle palabras, a través de la palabra, encontrar modos de entender qué nos quiere decir?, por qué ahora, qué quiero de mí y de los otros que no puedo ver, ponerle límites. El aprendizaje de nosotros mismos nos lleva a ver nuestras posibilidades, cuándo nos detenemos? Por qué? Sin culpas, porque no fuimos suficientemente inteligentes?, como se lo suele encasillar, desde la moral judeo/cristiana, para la cuál sólo “debíamos”. Tomándolo como tarea, el síntoma requiere de nuestra inteligencia.


El psicoanálisis surgido allá por finales del siglo XIX, con Freud, médico, neurólogo, investigador,
 “más allá de lo conocido/medicinas, para tratar los trastornos de la conducta/emocionales, creando un método, con herramientas. Desde entonces, tomándolo como pilar, con más, los aportes que hasta la fecha se han dado, es esperanza.
En un ambiente, favorable para la comunicación, nos valemos de la inteligencia para sostener un espacio de reflexión, y de intimidad, donde dejemos de ser un síntoma para recuperar nuestra libertad: individuos libres, y en condiciones de tomar decisiones.

 (comunicarse por mail)

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